En esta receta combinamos la frescura de los cogollos con la cremosidad de los huevos para crear un plato vegetariano, histórico y sorprendentemente delicioso.
¿En qué consistía una patina?
La característica fundamental de una patina era el uso de huevos como agente ligante. Los romanos mezclaban diversos ingredientes (verduras, pescados, frutas o carnes) con una base de huevos batidos y líquidos (como agua, vino o leche) para que, al calentarse a fuego lento, la mezcla cuajara.
El libro De re coquinaria recoge varias recetas con el nombre Patina. Además de una técnica culinaria, el nombre de patina también era utilizado para un tipo específico de sartén o plato.
Esta patina podría haberse servido durante la gustatio (el aperitivo), compartiendo mesa con quesos frescos, olivas y otras hortalizas de temporada. Si te intriga cómo empezaba una cena romana, puedes explorar aquí la entrada dedicada a la gustatio
Este plato también funcionaría de maravilla como una comida sencilla y reconfortante, acompañada simplemente de un buen trozo de pan para completar un almuerzo diario en cualquier hogar romano.
Precursora de la frittata
Muchas de las recetas que constan en este libro y llevan huevos bien podrían ser precursoras de la frittata, que sería como una tortilla, pero a la italiana. Siempre es redonda, no se dobla como la tortilla francesa, y puede llevar toda clase de complementos como verduras, cebolla sofrita, incluso queso.
Mientras la manera francesa busca la jugosidad interna doblando la tortilla, la frittata italiana y la patina romana buscan un cuajado más uniforme.
La receta original
ALITER PATINA
Tyrsum lactucae teres cum pipere, liquamine, caneo, aqua, oleo. Coques ovis obligabis, piper asparges et inferes.
De re coquinaria, IV, II, 3
OTRA PATINA
Triturar la raiz de la lechuga con pimienta, liquamen, agua y aceite. Cocer ligándolo con huevos, espolvorear pimienta y servir.
Traducción
He incluido ajo como extra para potenciar el sabor del conjunto. Al ser un ingrediente omnipresente en el mundo romano, la receta sigue siendo históricamente coherente.
Aunque en el recetario se sugiere triturar (teres) los tallos o corazones de la lechuga, he preferido utilizar cogollos y saltearlos brevemente. De este modo, la pieza conserva una textura crujiente; creo que lo acerca más a nuestro gusto actual.
Ingredientes

Tortilla de lechuga
2
raciones10
minutos5
minutosIngredientes
2 cogollos
4 huevos
3 ajos
aceite de oliva virgen extra
sal
pimienta negra
Instrucciones
- Pela los ajos y dales un golpe seco antes de ponerlos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva.
- Aromatiza el aceite con el ajo pero sin que estos lleguen a quemarse. Cuando empiecen a dorarse sácalos de la sartén y introduce las hojas de los cogollos limpias y previamente troceadas.
- Saltea brevemente los cogollos a fuego medio-alto para que conserven su textura crujiente. Antes de retirarlos de la sartén, espolvorea sal y pimienta al gusto.
- Bate los huevos con una pizca de sal al gusto e introduce los cogollos salteados en la mezcla.
- En la sartén a fuego medio-bajo, calienta dos cucharadas de aceite y vierte la mezcla de huevos y verdura para que cuaje lentamente.
- Cuando la tortilla esté hecha por un lado dale la vuelta y déjala otros minutos más hasta que veas que está a tu gusto (más o menos hecha, según preferencias)
Vídeo de la receta
- *He incluido ajo como extra para potenciar el sabor del conjunto. Al ser un ingrediente omnipresente en el mundo romano, la receta sigue siendo históricamente coherente.
**He decidido utilizar cogollos en vez de lechuga, como consta en la receta original. Puedes probar el plato con cualquier variedad hortícola que se le parezca, según gustos.
