Aunque mi trayectoria profesional ha seguido otro camino, me licencié en Historia en la Universitat de Barcelona hace ya unos cuantos años, una formación que sigue influyendo en mi manera de mirar al pasado. La historia de la cocina, en particular, siempre me ha interesado especialmente.
De hecho, uno de mis primeros proyectos en la red fue una página web dedicada a la cocina medieval y al Sent Soví, en los tiempos de Geocities… ¡hoy ya arqueología digital!
Este proyecto es, en cierto modo, una continuación de ese interés de largo recorrido. En este espacio transmito mi amor por la cocina y el interés por contar el pasado desde un lugar cercano y disfrutable
En este blog me adentraré especialmente en la historia de la cocina en el Mediterráneo. Todo ello entrelazado con historias personales de la época, costumbres cotidianas e incluso leyendas que podrás contar en la mesa cuando sirvas el plato. Porque en la tradición mediterránea, la comida nunca ha sido solo alimento: desde la Antigüedad, largas conversaciones y la mesa siempre han ido unidas.
Los platos que encontraréis aquí son bastante sencillos. Nunca he tenido una formación profesional, sino que el amor por la cocina me viene más bien de familia. Y el aprendizaje de prueba y error.
Durante años me «maravillaba» (por decirlo de forma elegante) esa respuesta tan común de quien sabe cocinar cuando le pides tiempos o cantidades exactas: algo así como «Eso lo vas viendo tú mientras cocinas» o con los ingredientes «Una pizca», «A ojo», etc.
Como bien señala Maria Nicolau en Cocina o barbarie, cocinar no consiste en seguir un listado matemático de gramos y minutos. Y aunque nunca está de más tenerlo, cuando entiendes por qué usas un condimento o una técnica adquieres la libertad para adaptar la receta.
Todo esto lo comento porque cuando nos enfrentamos a recetarios antiguos veremos que hay que ser bastante imaginativos a la hora de reproducir un plato. Los recetarios antiguos no eran manuales para principiantes, sino anotaciones breves escritas por cocineros para otros cocineros. Rara vez incluyen medidas, tiempos o instrucciones detalladas. Por eso, en cada receta que incluiré en el blog dejaré el texto original, la traducción y una explicación sobre cómo he interpretado la receta, los ingredientes que he utilizado, y el porqué si hay cambios.
Y un último consejo: aunque con el tiempo he llenado la despensa de especias poco comunes hoy en nuestras latitudes (como el levístico o la asafoetida, que se utilizaron muchísimo en la antigua Roma), que la falta de un condimento no te detenga. Descubre con qué sustituirlo, experimenta y ¡adelante!

Con mi compi de cocina, siempre a mi lado mientras experimento
Gracias por acompañarme en este recorrido por la historia, los sabores y las recetas del pasado.
Roser Martínez
